El día en Cartagena tiene dos partes.
En Cartagena el calor decide los horarios. Las mañanas son para caminar la ciudad amurallada, antes de que el sol pegue sobre las piedras. El mediodía es para comer largo, a la sombra o dentro de un patio. La ciudad vuelve a llenarse cuando baja el sol, en la muralla y en las plazas de Getsemaní. Armamos los días con ese ritmo, y elegimos el hotel cerca de donde se pasa la noche para volver caminando.
Quedarse en el mar.
Tres noches junto al mar dejan las primeras horas para la playa y las tardes para volver al alojamiento después de una salida al agua. En las islas del Rosario, el paisaje incluye arrecifes y pequeños muelles; Barú ofrece otra opción de estancia en la costa. Elegimos entre ambas según la playa y el tipo de alojamiento que busques.
La cocina del Caribe.
Pescado frito con patacón y arroz con coco al mediodía, arepas de huevo en la calle y jugos de frutas de la región. Las mejores mesas de Cartagena mezclan esa cocina de la costa con la de los restaurantes nuevos, y en temporada alta se reservan con tiempo.
Cuéntanos tu viaje.
Dinos con quién viajas y cuántos días quieres de ciudad y de mar. Con eso y tus fechas preparamos una propuesta inicial sin costo.
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