Pok ta pok en la Plaza Grande
En las representaciones nocturnas de pok ta pok de la Plaza Grande, los jugadores golpean con la cadera una pelota de hule. El público se reúne alrededor para seguir el juego de pelota maya en pleno centro de la ciudad.

De las calles de Mérida a la costa del Golfo, con sus pueblos, haciendas y ciudades mayas.
En Mérida, el desayuno en el mercado Lucas de Gálvez transcurre entre las compras de la mañana. El martes, al caer la noche, en el parque de Santiago suenan danzón, mambo y cumbia. Dejar unos días para la ciudad te da tiempo de pasar por el mercado y volver al barrio cuando empieza la música.
El mismo cambio se nota cuando haces noche fuera de Mérida. En Sisal, por ejemplo, puedes quedarte en la playa hasta que regresen las lanchas por la tarde y cenar pescado en el pueblo. A la mañana siguiente, el mar vuelve a quedar a unos pasos.
¿Tienes otra idea de Yucatán? Cuéntanos qué te gustaría vivir y diseñamos la ruta a partir de ahí.
Cuéntanos tu viajeSon ideas de viaje. Adaptamos las noches y las experiencias a tus fechas e intereses.
En las representaciones nocturnas de pok ta pok de la Plaza Grande, los jugadores golpean con la cadera una pelota de hule. El público se reúne alrededor para seguir el juego de pelota maya en pleno centro de la ciudad.
Los lunes por la noche, los bajos del Palacio Municipal se convierten en escenario de la vaquería yucateca. Hay música de orquesta jaranera, bordados y parejas que bailan ante el público reunido bajo los arcos.
Los domingos, la Biciruta cierra parte de Paseo de Montejo a los autos. Pasan familias en bicicleta, en patines y con carriola frente a las casonas que levantó el dinero del henequén.
En el Codz Pop de Kabah, la fachada está cubierta de mascarones de Chaac, el dios maya de la lluvia. De cerca se distinguen las narices curvas y los ojos, formados por piezas de piedra tallada que se ensamblan unas con otras.
Las lanchas vuelven al puerto de abrigo de Sisal y los pescadores descargan lo que trajeron del Golfo.
Desde la calle no siempre se adivina lo que hay detrás de las fachadas del centro. Muchas casonas conservan patios rodeados de corredores, pisos de pasta y habitaciones de techos altos. Algunas siguen siendo viviendas; otras se han convertido en hoteles, galerías o restaurantes.
En una galería, el recorrido por la exposición pasa también por las salas de una antigua vivienda. En los restaurantes, las mesas pueden ocupar los corredores y el patio.
En los mercados de Mérida, la cochinita pibil se sirve desde temprano, en tacos o tortas, con cebolla morada y habanero aparte. Su adobo combina la acidez de la naranja agria con el recado rojo, una pasta de especias que lleva achiote. El mismo recado se vende entre los puestos de ingredientes: el mercado abastece las cocinas de la ciudad mientras sus loncherías sirven el desayuno.
Entre las pastas a la venta está el recado negro, preparado con chiles secos quemados y especias. Con él se cocina el relleno negro, que suele llevar pavo. En los puestos del mercado también se sirve sobre salbutes o dentro de tacos y tortas.
Ver una idea de viaje alrededor de la cocinaEn gran parte de Yucatán, el agua circula por debajo de la roca caliza. Los cenotes son aberturas de ese sistema: unos parecen pozas rodeadas de vegetación; otros están dentro de cavernas, con escaleras que descienden hasta el agua. La entrada, la profundidad y la luz cambian mucho de un lugar a otro.
Los de Homún y Cuzamá están alineados en un arco: siguen el borde del cráter que dejó el meteorito de Chicxulub hace unos 66 millones de años. Muchos los administran familias y comunidades locales. Algunos se visitan mediante caminos de terracería y, en Cuzamá, ciertos recorridos utilizan pequeños carros sobre antiguas vías henequeneras.
En las haciendas henequeneras se cultivaba el agave y se extraía de sus hojas la fibra con la que se hacían cuerdas. Por eso, junto a las residencias permanecen las casas de máquinas y sus chimeneas. La riqueza que produjo esta industria convivió con un sistema de deudas que mantenía a muchos trabajadores ligados a las haciendas.
Hoy algunas haciendas se visitan para conocer esa historia y otras funcionan como hoteles. En las restauradas como alojamientos, los jardines y las albercas conviven con las casas principales y los antiguos edificios de producción.
Explorar una estancia en una haciendaCada lugar muestra una faceta distinta de Yucatán, y varios dan para quedarse unas noches.
Los barrios del centro y las grandes casonas de Paseo de Montejo.
En el centro, las calles llevan número en lugar de nombre: las pares corren de norte a sur y las nones, de oriente a poniente. La Plaza Grande es el punto de referencia, pero los barrios tienen sus propios parques y mercados. Santiago se organiza alrededor de su mercado y su iglesia; Santa Ana queda entre la plaza y el inicio de Paseo de Montejo. Al llegar al paseo, las calles estrechas dan paso a una avenida con grandes residencias levantadas durante el auge del henequén.
La arquitectura maya contada en piedra labrada.
Uxmal es una de las grandes ciudades mayas de la región Puuc. Sus edificios combinan muros lisos con frisos de piedra decorados con figuras geométricas y mascarones de Chaac. En la misma región están Kabah, Sayil y Labná, donde aparecen otras versiones de esa arquitectura. Un recorrido puede concentrarse en Uxmal o continuar por varios de esos sitios.
Una salida desde Mérida para pasar parte del día en el agua.
Desde Mérida, puedes dedicar la mañana a Homún o a Cuzamá y volver a la ciudad para comer, o dejar más tiempo si quieres bañarte con calma. Vale la pena elegir de antemano si buscas una poza abierta o un cenote en caverna, porque el tipo de acceso cambia cuánto tiempo toma cada visita.
No todos son apropiados para cualquier viajero: hay escaleras pronunciadas, caminos irregulares y reglas de baño distintas. Podemos revisar esas condiciones al preparar las actividades.
Una ciudad maya que sigue presente entre las fachadas amarillas.
Las calles amarillas de Izamal rodean el convento de San Antonio de Padua, construido sobre una antigua plataforma maya. A pocas cuadras permanece la gran estructura de Kinich Kakmó. Aquí los vestigios mayas no están separados del pueblo: forman parte de las mismas calles por las que se camina.
Otra ciudad para continuar el recorrido hacia el oriente.
Valladolid tiene vida propia más allá de su cercanía con Chichén Itzá. La Calzada de los Frailes conduce hacia el convento de San Bernardino de Siena y el cenote Zací está dentro de la ciudad. Dormir aquí también permite visitar Chichén Itzá por la mañana, sin hacer el trayecto completo desde Mérida ese mismo día.
Manglares, aves y una costa distinta.
En Celestún, el recorrido en lancha se interna en una ría rodeada de manglares. Los flamencos son uno de sus grandes atractivos, aunque la cantidad que se observa cambia con la temporada y las condiciones del día. Después están el pueblo y sus restaurantes de pescado frente al Golfo.
Huertas, mercados y la cocina del sur del estado.
En Ticul hay talleres de alfarería y mesas donde probar poc chuc; en la vecina Oxkutzcab, el mercado reúne cítricos y otras frutas de la región junto a los puestos de comida. Son pueblos del sur del estado, cerca de los sitios arqueológicos de la Ruta Puuc. Dormir en esta zona deja tiempo para una mañana de mercado y para detenerse en los pueblos entre visitas, sin volver cada tarde a Mérida.
Un pueblo del Golfo para quedarse junto al mar.
El fuerte de Santiago y su faro quedan a unos pasos de la playa de Sisal. La antigua aduana recuerda los años en que este era el principal puerto de Yucatán, antes de que Progreso tomara su lugar en 1871. Hoy hay palapas, casas de playa y un muelle para asomarse al Golfo. Se puede venir desde Mérida a pasar el día o quedarse unas noches junto al mar, con tiempo también para salir al manglar.
De octubre a marzo pueden llegar los nortes, frentes fríos con días de viento y mar picado. Con tus fechas te decimos cómo suele estar la costa.
Una casona restaurada en el centro de Mérida, con patios y alberca. Quedarse aquí significa tener cerca los parques, restaurantes y calles que se disfrutan caminando.
Una antigua hacienda henequenera transformada en hotel al norte de Mérida, con jardines y albercas. Se duerme fuera del centro, así que los paseos por la ciudad requieren un traslado; a cambio, hay espacio para pasar parte del día en la propiedad.
En una antigua hacienda cerca de Chocholá, las casitas tienen terraza y alberca privadas entre la vegetación. El spa se distribuye alrededor de un cenote natural.
Una antigua hacienda henequenera que se renta completa a un solo grupo, de hasta catorce personas en siete habitaciones. El personal de la casa y las comidas van incluidos, y junto a la hacienda sigue el pueblo de Petac.
Estos son algunos alojamientos que seleccionamos por su carácter, ubicación y lo que aportan al viaje. Para tu propuesta buscamos opciones según tu presupuesto, las fechas y la forma en que quieres viajar.
Lo que conviene saber sobre el clima, los trayectos, las reservas y las distintas formas de recorrer Yucatán.
Entre noviembre y marzo suelen sentirse temperaturas más agradables y menos lluvia que en los meses cálidos. Abril y mayo pueden ser muy calurosos; de junio a octubre aumentan las lluvias, a menudo por la tarde. La temporada de ciclones del Atlántico va del 1 de junio al 30 de noviembre. El Hanal Pixán se celebra tradicionalmente del 31 de octubre al 2 de noviembre; las actividades públicas pueden extenderse a otras fechas.
Las ideas de esta página van de cuatro a seis noches en destino. Algunas cambian de base, de Mérida a Izamal y Valladolid, a Ticul o a Sisal; otras se quedan en un solo lugar, como la hacienda o los días en Mérida con mamá o papá. La duración final depende de lo que quieras conocer y de las fechas de los vuelos desde tu ciudad.
El presupuesto cambia según los vuelos, la temporada, el tipo de alojamiento y el transporte elegido. No cuesta lo mismo hospedarse en el centro y rentar un auto que pasar varias noches en una hacienda y viajar con chofer. La propuesta inicial, sin costo, incluye una ruta sugerida y una referencia de presupuesto.
En tu propuesta te informamos qué actividades son privadas, cuáles se comparten con otros viajeros y cuáles siguen pendientes de confirmación. Antes de reservar sabrás qué incluye cada salida, si cuenta con guía y qué servicios están confirmados.
Mérida tiene aeropuerto y conexiones con varias ciudades de México. Para recorrer los alrededores podemos cotizar auto rentado o camioneta con chofer, según el grupo y las actividades. En los trayectos a cenotes y poblaciones pequeñas hay accesos por caminos irregulares que conviene revisar previamente.
Los accesos cambian mucho entre cenotes: algunos tienen escaleras pronunciadas, superficies resbalosas o tramos de terracería. En muchos se solicita ducharse antes de entrar, no usar bloqueador o repelente y llevar chaleco salvavidas. Podemos revisar las condiciones según la edad y movilidad de las personas que viajan.
En Mérida es habitual pagar con tarjeta en hoteles y restaurantes, pero varios puestos de mercado, cenotes y comercios de pueblos pequeños prefieren efectivo. Conviene llevar pesos para esos gastos.
Hay hoteles, museos y actividades con condiciones de acceso muy distintas. En algunas zonas arqueológicas hay caminos de piedra o tierra, y muchos cenotes se alcanzan por escaleras. Podemos buscar alojamientos, transporte y visitas compatibles con las necesidades de movilidad del grupo. Basta con que nos cuentes qué accesos necesitas.
En Tulum, los templos miran al Caribe; tierra adentro, la escalera de un cenote baja de la selva al agua.
Explorar Riviera Maya
Del aire fresco de San Cristóbal se baja a la selva de Palenque y a ríos que caen en cascadas de agua turquesa.
Explorar ChiapasAunque te falten detalles, con lo que sepas podemos empezar. La propuesta inicial de viaje no tiene costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.