El café en la barra
En los bares de Roma, el café se pide en la barra y se toma de pie, en dos o tres sorbos. En muchos, sentarse a la mesa cuesta más.

Ciudades que hasta el siglo XIX pertenecían a estados distintos, y entre ellas, montaña, campo y costa.
Hasta el siglo XIX, Roma, Florencia, Venecia y Nápoles fueron capitales de estados distintos, cada una con su corte, su moneda y su cocina. Esa historia sigue a la vista: a una o dos horas de tren cambian el acento, la pasta y la manera de pasar la tarde.
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Cuéntanos tu viajeSon ideas de viaje. Adaptamos las noches y las experiencias a tus fechas e intereses.
En los bares de Roma, el café se pide en la barra y se toma de pie, en dos o tres sorbos. En muchos, sentarse a la mesa cuesta más.
Por la mañana, Campo de’ Fiori se llena de puestos de frutas, verduras y flores. En medio está la estatua de Giordano Bruno, quemado en esa misma plaza en 1600. Al caer la tarde, las mesas de los locales ocupan parte del espacio que dejó el mercado.
En las fachadas de Florencia quedan decenas de ventanitas del tamaño de una botella, las buchette del vino. Por ahí, las familias que hacían vino lo vendían sin abrir la puerta. Algunas volvieron a abrirse para servir vino o un helado.
Las murallas rodean todo el centro, y arriba tienen un paseo arbolado de más de cuatro kilómetros. Se recorren a pie o en bici, con los techos de un lado y el campo del otro.
El Gran Canal tiene solo cuatro puentes. Entre uno y otro, unas góndolas hacen de ferry de una orilla a la otra, y la costumbre es cruzar de pie.
En los bacari venecianos, los cicchetti se alinean sobre el mostrador junto a las ombre, los vasos de vino. Una explicación tradicional cuenta que los vendedores de San Marco movían sus puestos siguiendo la sombra del campanario para mantener fresco el vino. De ahí vendría el nombre: ombra, sombra.
En los tramos abiertos de los senderos se camina entre viñedos sostenidos por muros de piedra seca. Abajo aparece el pueblo, con las barcas varadas junto al puerto.
Al bajar del remonte en Seceda, los prados se acaban de golpe frente a las paredes de las Odle. La gente camina por la cresta, se detiene y vuelve a mirar hacia el valle.
Los limoneros de la costa crecen en terrazas, bajo pérgolas de palos de castaño. El limón de aquí, el sfusato amalfitano, es largo, de cáscara gruesa, y con él se hace el limoncello.
En San Clemente, a unas cuadras del Coliseo, la visita empieza en una iglesia del siglo XII. Al bajar se encuentra otra basílica, del siglo IV, cuyos frescos quedaron bajo la construcción posterior. Algunos elementos de aquella iglesia se llevaron arriba y todavía forman parte del edificio que se usa hoy.
Más abajo están los edificios romanos y el recinto donde se rendía culto a Mitra; en el nivel más bajo se oye correr agua. Roma creció así, encima de sí misma. El Foro, que fue el centro de la ciudad, quedó enterrado varios metros y por siglos se usó para pastar vacas: le decían Campo Vaccino.
En el mercado de Testaccio se puede comer junto a los puestos que abastecen las cocinas de Roma. En Bolonia, la pasta de huevo se estira y se corta antes de llegar a la mesa; en Florencia, el lampredotto se sirve en pan desde los carritos de la calle. Conocer esa cocina lleva a lugares distintos según la ciudad: un mercado, una tienda de pasta fresca o el mostrador donde se espera el almuerzo.
Ver la idea de cocinar en BoloniaUn agriturismo es parte de una explotación agrícola que recibe huéspedes. En la Toscana, eso puede significar alojarse entre olivos o viñedos y encontrar en la mesa aceite, vino u otros productos de la finca. Cada establecimiento tiene una relación distinta con lo que cultiva y con la forma de recibir a sus visitantes.
Desde una casa de campo se puede salir hacia los pueblos cercanos y volver a pasar la tarde en el alojamiento. Hay habitaciones, departamentos y casas completas; la elección cambia tanto la estancia como las visitas de esos días.
En la Costa Amalfitana, Positano baja por la ladera hasta la playa, Amalfi se extiende alrededor de su catedral y Ravello queda sobre el mar. Los limoneros crecen en terrazas entre los pueblos. Conocer la costa incluye esos recorridos, pero también pasar tiempo en el lugar donde se decide dormir.
En Cinque Terre, más al norte, las casas junto a los pequeños puertos tienen detrás laderas cultivadas. Los muros de piedra sostienen los viñedos y los caminos. El tren une los cinco pueblos; caminar por los tramos abiertos permite acercarse a ese paisaje agrícola que desde el mar apenas se distingue.
Ver la idea de Amalfi y Capri en barcoMonumentos antiguos y barrios que siguen creciendo a su alrededor.
El centro de Roma combina visitas como el Panteón con plazas, comercios e iglesias a las que se entra durante el paseo. Trastevere tiene otra vida al cruzar el Tíber, sobre todo alrededor de sus restaurantes y de Santa Maria in Trastevere. El Coliseo y el Foro quedan a pocas cuadras de Monti, un barrio de talleres, tiendas de segunda mano y vecinos sentados en la fuente de su plaza.
Un centro histórico que se recorre a pie.
El Duomo, los museos y el Arno concentran buena parte de una primera visita. Al cruzar al Oltrarno aparecen talleres de encuadernación, joyería y otros oficios que siguen trabajando en la ciudad. Las calles de Santo Spirito y San Frediano permiten acercarse a esa Florencia entre una visita y otra.
Pueblos en las colinas, viñedos y casas de campo.
Siena, San Gimignano y Volterra tienen centros históricos muy distintos entre sí. Entre ellos quedan fincas, viñedos y pueblos más pequeños, donde alojarse cambia la relación con el campo. El auto o un traslado con chofer permite recorrerlos desde una casa de campo; desde Florencia también pueden elegirse salidas de un día. En Siena, el Palio se corre en la Piazza del Campo cada 2 de julio y 16 de agosto, y la ciudad se prepara para él durante días.
Muchos centros históricos tienen zonas de tráfico limitado (ZTL) con cámaras, donde solo entran autos autorizados. Si manejas, revisamos dónde estacionar en cada pueblo.
Pórticos, la cocina de Emilia-Romaña y el Valle del Motor.
Bajo los pórticos de Bolonia se suceden tiendas de pasta fresca, cafés y edificios universitarios. La ciudad sigue ligada a su universidad, cuya fecha fundacional se sitúa tradicionalmente en 1088. Bolonia está en la conexión ferroviaria entre Florencia y Venecia y sirve de base para salidas a Módena o Parma. Entre las dos ciudades, en menos de una hora de carretera, están las fábricas de Ferrari, Maserati, Lamborghini, Ducati y Pagani.
Canales, barrios sin coches y las islas de la laguna.
San Marco y el Gran Canal presentan la Venecia más reconocible. En Dorsoduro, los squeri conservan el trabajo de construir y reparar embarcaciones; Cannaregio tiene calles residenciales y pequeños comercios junto a los canales. Murano y Burano llevan la visita hacia otras islas de la laguna.
Venecia ha anunciado fechas de contribución de acceso para 2027. El pago y las exenciones dependen de la visita y de las reglas del año; te informamos qué aplica a tus fechas y alojamiento.
Pueblos en el acantilado, de primavera a otoño.
Amalfi se organiza alrededor de su catedral y del frente marítimo; Positano baja hacia la playa entre escaleras, y Ravello tiene jardines y villas sobre la costa. Alojarse en uno u otro cambia las salidas y el tiempo que se pasa junto al mar. Muchos hoteles y servicios de barco trabajan por temporada.
Hay muchas escaleras, y en verano la carretera es angosta y lenta. Cuando operan y el mar lo permite, los barcos son una buena alternativa al auto.
Cinco pueblos de pescadores entre acantilados y viñedos.
Las casas de los cinco pueblos se agrupan junto a pequeños puertos y laderas de viñedos. El tren los enlaza y los senderos abiertos permiten recorrer parte de las terrazas cultivadas. Una estancia en la zona, o cerca de Levanto o La Spezia, deja tiempo para conocerlos sin intentar pasar por todos en una sola salida.
El acceso, la reserva y el uso de la Cinque Terre Card dependen del tramo. Algunos senderos cierran por clima o mantenimiento; revisamos la información del parque antes de fijar la caminata.
Valles alpinos, prados de altura y paredes de roca clara.
Val Gardena y Cortina d'Ampezzo son dos maneras de estar en las Dolomitas. Ortisei, en Val Gardena, es un pueblo de talladores de madera con remontes que salen casi del centro hacia Seceda y Alpe di Siusi. Cortina, más al este, queda entre paredes de roca, cerca del lago de Misurina y de los Tre Cime.
Muchos remontes y refugios abren de mediados de junio a fines de septiembre, y de nuevo en temporada de esquí. Revisamos los calendarios para tus fechas.
El antiguo puerto de los Habsburgo, frente al Adriático.
Trieste fue la salida al mar de los Habsburgo y recibe café desde el siglo XVIII. Las calles del centro, con sus edificios austriacos, se abren al Adriático en Piazza Unità. En Via San Nicolò sigue la librería que el poeta Umberto Saba compró en 1919, y unos kilómetros por la costa está el castillo de Miramare, de donde Maximiliano y Carlota salieron hacia México.
Un antiguo convento del siglo XVI con patio de naranjos, junto a la plaza de Santa Maria in Trastevere. Desde aquí, el barrio se recorre a pie y los restaurantes quedan a unos pasos.
Ocupa la Torre della Pagliazza y una antigua iglesia, a pocos pasos del Duomo. En el sótano, un pequeño museo conserva restos de un baño romano y de la iglesia anterior.
Una aldea del siglo XII rodeada por una finca orgánica de más de 300 hectáreas, entre Volterra y San Gimignano. Parte de los ingredientes que llegan a la mesa se producen allí mismo.
Un palacio sobre las Zattere, frente al canal de la Giudecca. Desde Dorsoduro quedan cerca la Accademia y la colección Peggy Guggenheim.
Un hotel familiar construido en terrazas sobre el mar, a la entrada de Amalfi. Los elevadores bajan al club de playa y a la alberca, que abren por temporada.
En el centro de Ortisei, con un parque propio y una tradición de hospitalidad que empezó en 1810. Los remontes hacia Seceda salen del mismo pueblo.
Abrió en 1912 frente al mar, junto a Piazza Unità, y fue uno de los grandes hoteles del Imperio austrohúngaro. Conserva intacto el departamento que usaba Francisco José.
Estos son algunos alojamientos que seleccionamos por su carácter, ubicación y lo que aportan al viaje. Para tu propuesta buscamos opciones según tu presupuesto, las fechas y la forma en que quieres viajar.
Fechas, presupuesto, transporte y lo que conviene saber para conocer Italia.
Abril, mayo, junio, septiembre y octubre suelen ser buenos meses para las ciudades, aunque el tiempo cambia entre regiones. Julio y agosto son calurosos y tienen más visitantes. En la Costa Amalfitana, hoteles y barcos trabajan por temporada. La idea de Dolomitas se orienta a finales de junio y al verano hasta la primera mitad de septiembre, según la apertura de remontes y refugios; no tiene las mismas condiciones que un viaje urbano.
Las ideas de esta página van de cuatro a diez noches. Las más cortas, como Trieste o cocinar en Bolonia, también se suman bien a otro viaje por Italia. La de Dolomitas tiene nueve noches entre Ortisei, Cortina y Venecia. La duración total depende también de los vuelos desde México, las conexiones y la hora de llegada.
El presupuesto depende de los vuelos, la temporada y la combinación de ciudades, campo y costa. También cambian el total los trayectos en auto o con chofer y la categoría del alojamiento. La propuesta inicial, sin costo, incluye una ruta sugerida y una referencia de presupuesto por persona.
Roma, Florencia, Bolonia y Venecia pueden recorrerse combinando tren y transporte local. Para una estancia en el campo toscano o entre distintas bases de Dolomitas, estudiamos auto rentado o traslados coordinados; también hay conexiones locales que dependen del recorrido. En los centros con zonas de tráfico limitado, reservar un hotel no autoriza por sí solo a entrar con el auto. Para manejar en Italia se lleva la licencia mexicana vigente junto con el permiso internacional de conducir o una traducción jurada; sin ellos hay multa.
Para turismo de corta duración, las personas mexicanas no necesitan visa para Italia: se permiten hasta 90 días dentro de cualquier periodo de 180 días en el espacio Schengen. ETIAS todavía no está operativo según la información oficial consultada; es distinto del EES, el registro electrónico de entradas y salidas que ya funciona en la frontera. Confirmamos los requisitos vigentes antes del viaje. El pasaporte debe haberse expedido en los últimos diez años y cubrir tres meses posteriores a la salida de Schengen.
Los trenes rápidos unen Roma, Florencia, Bolonia, Venecia y Nápoles en pocas horas, con asiento reservado. Para los pueblos de la Toscana o la costa hacen falta auto, chofer, autobús o barco, según la zona. Muchos centros históricos tienen zonas de tráfico limitado con cámaras, así que dentro de las ciudades es más práctico moverse a pie, en tranvía o en taxi.
Las tarjetas se aceptan en hoteles, restaurantes y la mayoría de las tiendas. Aun así, lleva algunos euros en efectivo para cafés, mercados y lugares pequeños. Casi todas las ciudades cobran un impuesto turístico por noche que se paga en el hotel y que no siempre va incluido en la reservación.
En hoteles, estaciones y zonas turísticas es habitual que te atiendan en inglés. Una aplicación de traducción ayuda con menús e indicaciones, sobre todo fuera de las ciudades. Para mapas, horarios de tren y reservas durante el viaje conviene tener conexión a internet con una SIM, eSIM o wifi portátil.
La Galería Borghese y la cúpula de Florencia requieren reservación con horario. En el Coliseo, el hipogeo corresponde a una modalidad de entrada específica; no va incluido en todos los boletos. Los Museos Vaticanos, los Uffizi y la Academia tienen disponibilidad limitada. Desde febrero de 2026, entrar al perímetro interior de Trevi cuesta 2 € para visitantes no residentes, con exenciones; verla desde la plaza no exige ese acceso. Las visitas a las fábricas del Valle del Motor tienen cupo y algunas cierran parte de agosto. Te indicamos qué incluye cada reserva.
Las posibilidades cambian según el lugar. Los centros históricos tienen empedrado y escalones; Venecia añade puentes y la Costa Amalfitana, pendientes. La cúpula de Florencia tiene 463 escalones y no dispone de elevador. En Dolomitas, un remonte no garantiza que el camino de arriba sea accesible. Elegimos alojamiento, accesos y recorridos según tus necesidades de movilidad, sin que tengas que compartir diagnósticos.
En el centro de la Piazza del Campo se entra sin costo. Hay que llegar con horas de anticipación, con agua y protección para el sol, y una vez que cierran los accesos no se sale hasta que termina la carrera. Si llueve, se aplaza al día siguiente, por eso conviene una noche de margen en Siena. Las gradas, los balcones y las cenas de las contradas se confirman para cada edición con quienes los administran.
Sí, la propuesta puede combinar pueblos, museo, remontes y paseos más cortos. Cada recorrido se elige por distancia, desnivel, terreno y exposición a la altura. Una jornada de senderismo en Tre Cime es una opción distinta a pasar tiempo junto al lago de Misurina; te explicamos qué exige cada una antes de confirmarla.
La apertura de remontes y refugios, el estado del camino y la previsión del tiempo. El acceso al estacionamiento de Tre Cime requiere reserva durante su temporada de operación; los transportes y reglas se comprueban para el año del viaje. Los pases no cubren necesariamente todos los remontes. Las salidas con guía, comidas y traslados se indican como incluidos o pendientes de confirmación en tu propuesta.
De las barras de Madrid a los patios de Andalucía.
Explorar España
Francia se viaja por regiones, de un mercado de pueblo en Provenza a las ostras de la costa atlántica y un bistró de París sin prisa.
Explorar FranciaAunque te falten detalles, con lo que sepas podemos empezar. La propuesta inicial de viaje no tiene costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.