Vacía, temprano, la plaza baja en forma de concha y se divide en nueve gajos de ladrillo, por el Gobierno de los Nueve, que mandó en Siena buena parte del siglo XIV. Para el Palio le ponen una pista de tierra alrededor, y basta verla así para notar lo cerradas que son las curvas y lo cerca que pasan los caballos de las fachadas.
La carrera dura menos que una canción.
Diez caballos montados a pelo dan tres vueltas a la Piazza del Campo. La curva de San Martino es tan cerrada que la forran con colchones, y si un caballo cruza primero la meta sin su jinete, gana igual. Todo pasa en un minuto y medio, aunque para entender ese minuto y medio hay que llegar a Siena unos días antes.
Siena está dividida en diecisiete contradas, barrios con su bandera, su iglesia y su fuente, y en cada Palio corren diez. Tres días antes de la carrera, un sorteo le da un caballo a cada una, y desde ese momento el caballo vive en la cuadra del barrio, donde lo cuidan de día y de noche. Es entonces cuando las banderas que ves por las calles empiezan a tener nombres, vecinos y rivales.
La víspera, las contradas que corren cenan en sus calles, en mesas largas bajo sus banderas. Al día siguiente cada caballo recibe la bendición en la iglesia de su barrio y de ahí sale hacia la plaza. La carrera pone la fecha del viaje, pero lo que te llevas de Siena pasa en esas calles, los días de antes.
La Piazza del Campo y la Torre del Mangia.
Se levantó en el siglo XIV junto al Palazzo Pubblico, y su altura era un mensaje del poder civil de Siena frente al de la catedral, que está en lo alto de la colina. Desde arriba la plaza se ve completa entre los edificios, y más allá siguen los tejados hasta las colinas que rodean la ciudad.
Las pruebas en la plaza y unos días en las colinas.
Las pruebas · Piazza del Campo
Hay seis pruebas, de la tarde del sorteo a la mañana del Palio. Antes de cada una, los vecinos llevan a su caballo de la cuadra a la plaza y después lo acompañan de vuelta al barrio. Si sigues esos trayectos un par de días, terminas reconociendo los colores de cada contrada y entendiendo qué se juega cada una.
Crete Senesi · al sureste de Siena
Al sureste de la ciudad empiezan las Crete Senesi, colinas de arcilla gris con caminos de cipreses y pueblos chicos donde, aun en días de Palio, casi nadie habla de caballos. Dormir aquí te deja las mañanas para el campo y las tardes para las pruebas en la plaza, y si prefieres quedarte en Siena hasta después de las cenas, el viaje también se arma así.
Abajo, de pie, o arriba, en un balcón.
En el centro de la plaza se entra sin boleto, pero hay que llegar horas antes y esperar de pie, al sol de julio o de agosto, entre miles de personas que cantan por su contrada.
Desde arriba se ve de otra manera. Las gradas de madera, las ventanas y los balcones no tienen una taquilla, se consiguen con quienes los administran y casi siempre con meses de anticipación. Ese es el lugar que buscamos para tu fecha, y si quieres sentarte a la cena de una contrada, también preguntamos si ese año recibe invitados. Antes de reservar sabes qué está confirmado y qué no.
¿Julio o agosto?
Cuéntanos qué fecha te queda, con quién vas y cuántos días tienes. Con eso preparamos tu propuesta inicial de viaje, que no tiene costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.
Otras ideas en Italia
Todo sobre Italia¿Tienes otra idea de Italia? Cuéntanos qué te gustaría vivir y diseñamos la ruta a partir de ahí.
Cuéntanos tu viaje