El ferri entre dos puertos
Entre Skagway y Haines no hay carretera directa, así que el viaje sigue en ferri por el canal de Lynn, con glaciares colgando de las montañas a los dos lados.
Yukón y Alaska por carretera, Quebec siguiendo el San Lorenzo, Churchill con belugas u osos polares, las Rocosas en coche o en tren y la isla de Vancouver.
De Vancouver a Montreal hay cinco horas de avión, y entre el Pacífico, las Rocosas, el San Lorenzo y la bahía de Hudson cambian el clima, el idioma y la manera de moverse. Quien intenta juntarlo todo en diez días pasa el viaje en aeropuertos. Por eso cada idea de esta página elige una región y la sigue por lo que la ordena, un río, una costa o una carretera.
El San Lorenzo lleva de Montreal a Quebec y a los pueblos de Charlevoix, hasta donde entran las ballenas. La carretera de los glaciares cruza las Rocosas de Lake Louise a Jasper. En el norte, el Yukón sale por carretera hasta los puertos de Alaska y vuelve por las montañas de Kluane. Y Churchill, en la bahía de Hudson, tiene dos viajes distintos, el de las belugas en verano y el de los osos polares en otoño.
¿Tienes otra idea de Canadá? Cuéntanos qué te gustaría vivir y diseñamos la ruta a partir de ahí.
Cuéntanos tu viajeSon ideas de viaje. Adaptamos las noches y las experiencias a tus fechas e intereses.
Entre Skagway y Haines no hay carretera directa, así que el viaje sigue en ferri por el canal de Lynn, con glaciares colgando de las montañas a los dos lados.
En julio y agosto, unas cuatro mil belugas entran al estuario del río Churchill. Se acercan a los kayaks y, con un hidrófono, se escucha cómo se llaman entre ellas.
La ciudad amurallada de Quebec se levanta sobre un acantilado frente al San Lorenzo. Abajo, en el barrio del puerto, las calles de piedra son de las más antiguas de América del Norte.
El Golden Circle sale de Whitehorse, cruza el paso de White Pass hasta Skagway, en Alaska, sigue en ferri a Haines y vuelve al Yukón por las montañas del parque Kluane, Patrimonio de la Humanidad. Son unos 570 kilómetros de carretera, con un ferri en medio.
Ver Yukón y Alaska, entre pasos de montaña y puertosEl río ordena el viaje. Montreal y sus barrios, la ciudad amurallada de Quebec, Patrimonio de la Humanidad desde 1985, los pueblos y granjas de Charlevoix y, en Tadoussac, el fiordo del Saguenay que entra al San Lorenzo, donde viven todo el año las belugas.
Ver Quebec, siguiendo el San LorenzoChurchill es un pueblo de unas ochocientas personas sin carretera, al que se llega en tren o en avión. En verano llegan las belugas y la tundra se llena de flores. En octubre y noviembre llegan los osos polares, que esperan a que se congele la bahía para salir a cazar.
Ver Churchill en veranoEntre Banff y Jasper, la carretera de los glaciares recorre 230 kilómetros entre lagos de color turquesa y lenguas de hielo que bajan casi hasta el asfalto. Se recorre con calma, con caminatas cortas y noches en los dos parques.
Ver Las Rocosas en cocheHay vuelos directos desde la Ciudad de México a Vancouver, Toronto y Montreal. Al norte se sigue en vuelos internos o en tren.
El Yukón.
Con vuelo desde Vancouver. Para empezar y terminar el Golden Circle.
Ver Yukón y AlaskaLa ciudad amurallada.
A tres horas de Montreal en tren o en coche. Para tres noches.
Ver Quebec, siguiendo el San LorenzoLa bahía de Hudson.
A dos horas de vuelo desde Winnipeg, o dos días en tren. Para cuatro noches.
Ver Churchill en veranoLas Rocosas.
A hora y media de Calgary. Para tres noches.
Ver Las Rocosas en cocheEl norte de las Rocosas.
Al final de la carretera de los glaciares. Para tres noches.
Ver Las Rocosas en cocheEl Pacífico abierto.
En la isla de Vancouver, a una jornada de viaje desde Vancouver, entre el ferri y la carretera. Para tres noches.
Ver La isla de VancouverPara dormir dentro de la ciudad amurallada, en el castillo que se ve desde el río.
Para dormir en cabañas a la orilla del lago Esmeralda, a media hora de Lake Louise.
Para dormir sobre las rocas de la playa de Chesterman, frente al Pacífico.
Para dormir en un hotel de troncos en el pueblo, de donde salen las salidas a la bahía.
Estos son algunos alojamientos que seleccionamos por su carácter, ubicación y lo que aportan al viaje. Para tu propuesta buscamos opciones según tu presupuesto, las fechas y la forma en que quieres viajar.
Lo que conviene saber sobre las temporadas, las distancias y la documentación.
Depende de la región. Las Rocosas, el Yukón y la isla de Vancouver, de junio a septiembre. Quebec, de junio a octubre, con los colores del otoño a finales de septiembre. Churchill, julio y agosto para las belugas, y octubre y noviembre para los osos polares.
Para una región, entre seis y diez noches. Juntar dos regiones lejanas, como Quebec y las Rocosas, pide un vuelo interno y por lo menos doce. Las noches se cuentan desde la ciudad de llegada.
Hay vuelos directos desde la Ciudad de México a Vancouver, Toronto y Montreal. A Calgary, Winnipeg y Whitehorse se sigue con un vuelo interno.
El presupuesto cambia según la región, el mes y el tipo de alojamiento. Churchill y el Yukón son más caros por los vuelos y porque hay pocos lugares para dormir. La propuesta inicial, sin costo, incluye una ruta sugerida y una referencia de presupuesto.
En las Rocosas, el Yukón y la isla de Vancouver, sí. Con licencia mexicana vigente se puede rentar coche como turista. Para cruzar a Alaska hay que confirmar que la renta lo permite. En Montreal y Quebec se mueve uno mejor a pie y en tren.
La carretera no admite coches particulares, salvo las excepciones autorizadas. Durante la temporada de acceso se llega en transportes habilitados, con reserva. Reservamos los horarios con anticipación.
En las Rocosas hay osos negros y grizzlies; en la isla de Vancouver las salidas se centran en osos negros. Se ven desde el coche o desde el barco, con guía. En las caminatas se lleva aerosol para osos y se siguen las reglas del parque.
En tu propuesta te decimos qué actividades son privadas, cuáles se comparten con otros viajeros y cuáles siguen pendientes de confirmación. En Churchill, las salidas a ver osos son en vehículos de tundra compartidos.
Para volar a Canadá, las personas mexicanas pueden solicitar eTA si tienen visa estadounidense de no inmigrante vigente o tuvieron una visa canadiense de visitante en los últimos diez años. Quienes no cumplan esas condiciones necesitan visa canadiense. Para entrar por tierra o mar se requiere visa; la eTA no la sustituye.
En Estados Unidos el viaje se arma por regiones. La carretera de la costa de California, los cañones del Suroeste, los géiseres de Yellowstone o seis noches en Nueva York, cada uno con su tiempo.
Explorar Estados Unidos
El agua cambia de forma en Islandia: cae por las cascadas, queda atrapada en los glaciares y brota caliente de la tierra.
Explorar IslandiaEn Noruega el agua hace de carretera. El coche sube al ferri, el tren baja al fiordo y el barco costero para en pueblos donde el mar es el camino de todos los días.
Explorar NoruegaAunque te falten detalles, con lo que sepas podemos empezar. La propuesta inicial de viaje no tiene costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.