Antes de la campana
Antes de que suene la campana, en las gradas ya se oye quién viene por los técnicos y quién por los rudos.
Del Templo Mayor a una mesa en la banqueta. Una ciudad para pasar el día en el Centro, el sur o la colonia donde te dieron ganas de quedarte.
Si vas al Centro por el Templo Mayor, vale la pena dejar la mañana abierta. Al salir, puedes tomar Madero hacia Bellas Artes y decidir sobre la marcha si entras a un museo, te quedas un rato en la Alameda o buscas dónde comer. En Coyoacán el día toma otra forma. Quizá empieza en el mercado, sigue en la plaza y se alarga porque encontraste una mesa donde dan ganas de quedarse. Son dos días muy distintos, y los dos se disfrutan más cuando tienes tiempo para lo que aparece entre un plan y otro.
Así armamos los viajes a la Ciudad de México. Si tienes ganas de museos, elegimos cuáles juntar y dejamos tiempo para verlos. Si te interesa comer, pensamos dónde te gustaría empezar la mañana y en qué parte de la ciudad quieres seguir cuando anochezca. Con eso decidimos en qué zona te conviene dormir y qué día dedicarle a una salida como Teotihuacán. A veces el mejor cambio en una ruta es sencillo. Dejar la tarde libre en el mismo lugar donde ya querías pasar la mañana.
¿Tienes otra idea de Ciudad de México? Cuéntanos qué te gustaría vivir y diseñamos la ruta a partir de ahí.
Cuéntanos tu viajeSon ideas de viaje. Adaptamos las noches y las experiencias a tus fechas e intereses.
Antes de que suene la campana, en las gradas ya se oye quién viene por los técnicos y quién por los rudos.
En los canales de las chinampas, una canoa cargada de flores cuenta otra parte de Xochimilco. El agua también es el camino por donde sale lo que se cultiva ahí.
Desde arriba, la cúpula de Bellas Artes es lo primero que se reconoce. A su lado se extiende la Alameda y, hacia el Zócalo, se distingue la línea de Madero entre los edificios.
Desde el andador junto al Templo Mayor se ven escalinatas que quedaron dentro de otras escalinatas. Al ampliar el templo, se cubría lo que ya estaba construido. Por eso conviene detenerse antes de entrar al museo. Desde un mismo punto alcanzas a ver la calle por donde llegaste, la Catedral y los restos de un edificio que durante mucho tiempo quedó debajo de esa parte de la ciudad.
De ahí, Madero lleva a pie hasta Bellas Artes y la Alameda. Es la caminata que mejor ordena el Centro, y se disfruta más con la mañana todavía por delante.
Desde las terrazas del Castillo se ve hacia dónde sale el Paseo de la Reforma. Esa vista ayuda a ubicar el edificio dentro de la ciudad que vas conociendo. En Antropología, en cambio, el tiempo se va frente a lo que hay en las salas. Para quien viene por el México prehispánico, el museo puede ocupar la mañana entera. El Castillo queda para otra visita al bosque.
Ver una idea de viaje alrededor de la historiaUn mercado funciona bien cuando todavía tienes la mañana por delante. Una comida larga en el Centro cambia la tarde entera. Y para los tacos de noche, muchas veces lo que mejor encaja es una taquería cerca de donde acabaste el día.
Ver una idea de viaje alrededor de la comidaCoyoacán y San Ángel fueron pueblos aparte antes de que la ciudad los alcanzara, y todavía se recorren así, de la plaza al mercado y del mercado a una calle empedrada. En Coyoacán está la Casa Azul de Frida Kahlo, y en San Ángel, los sábados, el bazar llena la plaza de San Jacinto.
Hay días en que lo que quieres es subir con amigos a una trajinera en Xochimilco, pedir comida y que se acerquen los músicos. Para ver las chinampas es otro tipo de paseo, con tiempo para fijarte en lo que se cultiva junto al canal. Esa elección cambia a qué hora salir y qué embarcadero buscar.
Cada zona cambia lo que cabe en un día, y algunos lugares de fuera merecen su propia mañana o sus propias noches.
El Zócalo, el Templo Mayor y las cantinas antiguas.
El Templo Mayor y la caminata hacia Bellas Artes piden su propia mañana. Para quien viene sobre todo por eso, dormir aquí ahorra el cruce de la ciudad.
Casonas, camellones y mesas en la banqueta.
Una buena base si te gusta salir a desayunar a pie y volver al hotel antes de cenar. Puedes dejar una tarde para estar por ahí y dedicar otro día al Centro.
El bosque, los museos grandes y las tiendas.
El bosque y sus museos se juntan bien en un mismo día. Cuando uno de ellos es el motivo del viaje, tiene su propio horario y lo demás queda abierto.
Los antiguos pueblos del sur.
El sur se disfruta sin reloj. En Coyoacán, el mercado y la plaza ocupan bien una mañana, y San Ángel queda para cuando dan ganas de seguir.
Una salida de la ciudad, con su propia mañana.
A una hora hacia el norte, la Calzada de los Muertos une la Pirámide de la Luna con la Ciudadela. Es una mañana que empieza temprano, porque a media mañana el sol ya pega sobre la piedra. Para quien quiera ver las pirámides desde arriba, el globo sale al amanecer y se suma a esa misma mañana.
Gran parte del recorrido queda al sol, a unos 2,300 metros de altitud. Llevar agua, sombrero y bloqueador.
Para seguir el viaje, con dos noches propias.
A dos horas por carretera, Puebla pide más que una excursión de un día. Con dos noches hay tiempo para un mole en una fonda, las dulcerías de la calle de Santa Clara y una tarde en Cholula.
Ver Ciudad de México y Puebla para comerUna salida de montaña, con su propio ritmo.
El Paso de Cortés, entre el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, queda a unas dos horas de la ciudad, y el Nevado de Toluca hacia el poniente. Caminar entre las lagunas del Nevado cabe en un día completo. Subir el Izta pide experiencia en montaña y varios días de aclimatación, y se piensa como un viaje aparte.
El Popocatépetl está activo y no se sube. Para el Iztaccíhuatl hace falta registro en el parque nacional, aclimatación y guía.
Para empezar temprano en el Centro y volver a pie después de comer. Es un edificio del siglo XIX a espaldas de la Catedral, con las habitaciones alrededor de un patio.
Para salir a desayunar en la Roma y pasar parte de la tarde cerca del hotel. Es una casona de principios del siglo XX con pocas habitaciones y un jardín.
Para dormir en Polanco y darle tiempo a Chapultepec, a unas cuadras del bosque y del Museo de Antropología.
Para cuando Puebla tiene noches propias en el viaje. Es una casona con patios y azulejos, a unas cuadras de la Catedral.
Estos son algunos alojamientos que seleccionamos por su carácter, ubicación y lo que aportan al viaje. Para tu propuesta buscamos opciones según tu presupuesto, las fechas y la forma en que quieres viajar.
Lo que conviene saber sobre la altura, las temporadas, los traslados y los días de cierre.
De octubre a mayo suele haber menos lluvia. Marzo y abril son cálidos y florecen las jacarandas. De junio a septiembre llueve casi a diario por la tarde, con mañanas despejadas. Diciembre y enero tienen mañanas frías y días claros, buenos para ver los volcanes. El Día de Muertos llena la ciudad de ofrendas a finales de octubre y principios de noviembre.
Con cuatro noches puedes darle tiempo al Centro y a Chapultepec, elegir otra zona según lo que te interesa y dedicar una mañana a Teotihuacán. Si también quieres comer en Puebla con calma, Puebla pide noches propias.
El presupuesto cambia según la temporada, el tipo de alojamiento y la manera de moverse. La propuesta inicial, sin costo, incluye una ruta sugerida y una referencia de presupuesto.
La ciudad está a unos 2,240 metros. Hay quien nota cansancio o falta de aire los primeros días. Conviene tomar agua y no programar lo más pesado al llegar. Para subir un volcán hace falta aclimatarse varios días antes.
La mayoría de los museos, incluidos el de Antropología y el Castillo de Chapultepec, y la Primera Sección del bosque. Lo tomamos en cuenta al repartir los días.
Una vez en la zona que elegiste, buena parte del día se hace a pie. Los traslados que conviene pensar desde antes son los del aeropuerto, los cruces largos y las salidas de la ciudad.
En tu propuesta te decimos qué actividades son privadas, cuáles se comparten con otros viajeros y cuáles siguen pendientes de confirmación. Antes de reservar sabrás qué incluye cada una y si lleva guía.

La ciudad de Oaxaca se vive entre mercados y mezcalerías, y a unas horas, en Puerto Escondido, las lanchas de los pescadores esperan en bahías de agua clara.
Explorar Oaxaca
Mérida y sus patios, la costa del Golfo, las haciendas y las zonas mayas.
Explorar YucatánAunque te falten detalles, con lo que sepas podemos empezar. La propuesta inicial de viaje no tiene costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.