El pasillo de humo
La carne se elige en un puesto y alguien la asa ahí mismo sobre el carbón. Las tortillas, las cebollitas y la salsa se compran a las vendedoras que pasan entre las mesas.
Del mercado 20 de Noviembre a un patio con telares. Una ciudad para salir cada mañana hacia un valle distinto y volver a cenar al centro.
Si sales hacia Tlacolula, el día empieza en un patio de Teotitlán, entre telares y madejas teñidas con grana, sigue en un palenque de Matatlán y termina frente a las grecas de Mitla. Hacia el sur la mañana toma otra forma, con el barro negro de San Bartolo Coyotepec y los talleres de alebrijes de San Martín Tilcajete. Son dos caminos que salen de la misma ciudad, y en cada uno los pueblos quedan a unos minutos entre sí. Volver a cenar al centro también es parte del día.
Así armamos los viajes a Oaxaca. Si te interesan los oficios, juntamos los pueblos que están sobre el mismo camino y buscamos el día de su mercado, como el domingo en Tlacolula. Si vienes a comer, dejamos espacio para las comidas largas y no ponemos una visita detrás de otra. La sierra y la costa quedan a varias horas, y por eso casi siempre les damos noches propias en lugar de una excursión. A veces lo que más cambia el viaje es dejar una mañana sin salir de la ciudad, entre el mercado y un patio del centro.
¿Tienes otra idea de Oaxaca? Cuéntanos qué te gustaría vivir y diseñamos la ruta a partir de ahí.
Cuéntanos tu viajeSon ideas de viaje. Adaptamos las noches y las experiencias a tus fechas e intereses.
La carne se elige en un puesto y alguien la asa ahí mismo sobre el carbón. Las tortillas, las cebollitas y la salsa se compran a las vendedoras que pasan entre las mesas.
Ese rojo sale de un insecto que vive en el nopal. Con limón se vuelve más naranja, y en el periodo colonial fue uno de los productos más valiosos que salían de Oaxaca hacia Europa.
Las piñas de maguey ya salieron del horno bajo tierra, y la rueda de piedra las muele dando vueltas. El olor a maguey cocido llena el patio y llega hasta la calle.
En Oaxaca la comida acomoda el día. Un mole se disfruta al mediodía, con tiempo para la sobremesa, y una tlayuda en la noche, doblada sobre el comal de un puesto de la calle. Los mercados rinden más temprano, antes de que el calor y la gente llenen los pasillos, y ahí mismo se compran el mole en pasta y el chocolate de metate para llevar.
El mezcal se hace en palenques familiares, con espadín o con magueyes silvestres que tardan muchos años en madurar. Cada palenque tiene su forma de cocer, moler y destilar, y por eso dos mezcales del mismo maguey pueden saber distinto. Visitar dos palenques en lugar de uno ayuda a notarlo.
Ver una idea de viaje alrededor de la comidaLos oficios se reparten por los caminos que salen de la ciudad. Hacia el oriente quedan los tapetes de Teotitlán y los palenques de Matatlán. Hacia el sur, el barro negro de San Bartolo Coyotepec y los alebrijes de San Martín Tilcajete. Un camino por día deja tiempo para quedarse en un taller más de lo previsto, que casi siempre es lo que uno recuerda.
Los alebrijes nacieron en la Ciudad de México, de cartón, en el taller de Pedro Linares. En Oaxaca se empezaron a tallar en madera de copal y a pintar con puntos y líneas, y hoy cada familia de talladores tiene su estilo.
Ver una idea de viaje alrededor de los oficiosLos zapotecas aplanaron la cima de un cerro para levantar su ciudad, a unos 400 metros sobre el valle. Desde la Gran Plaza se ven los tres brazos de los Valles Centrales, los mismos por donde salen hoy los caminos a los pueblos. Está en las afueras de la ciudad y buena parte de la plaza queda al sol. Una mañana propia deja tiempo para recorrer el conjunto y mirar el valle desde sus bordes.
En la galería de los Danzantes, unas figuras talladas en piedra aparecen en posturas extrañas. Por mucho tiempo se pensó que bailaban, y hoy se cree que representan cautivos.
La costa es otro viaje dentro del viaje. En Puerto Escondido, Zicatela tiene olas grandes para quien surfea o quiere verlas desde la arena, y Carrizalillo es una bahía chica y tranquila a la que se baja por escalones. Mazunte, a una hora, vivió de la captura de tortugas hasta que se prohibió en 1990, y hoy es el lugar para bajar el ritmo, con Punta Cometa al final de la tarde.
Ver una idea de viaje de la ciudad a la costaLa ciudad es la base de casi todo, y la sierra y la costa piden noches propias.
Cantera verde, mercados y patios.
La base de casi todo viaje a Oaxaca. El centro se recorre a pie, y dormir cerca de Santo Domingo o del zócalo permite volver a descansar entre la mañana en un valle y la cena. Detrás de Santo Domingo, el Jardín Etnobotánico se visita con guía.
El pueblo de los tapetes.
A media hora, sobre el camino a Tlacolula. En muchas casas el taller está en el patio, con los telares, las madejas y las plantas con que se tiñen, y una noche en el pueblo deja ver la mañana de trabajo.
Los palenques de mezcal.
Más adelante por el mismo camino, a una hora de la ciudad. Con Teotitlán y Mitla arma un día completo hacia el oriente.
La ciudad zapoteca.
Sobre el valle, en las afueras de la ciudad. La plaza, los relieves y las vistas dan para dedicarle una mañana.
Grecas de piedra y cascadas de roca.
Al final del camino a Tlacolula. Los muros de Mitla están cubiertos de grecas hechas con miles de piedras ensambladas sin mezcla, y Hierve el Agua son manantiales que dejaron cascadas de mineral sobre el borde de la montaña. Se pueden combinar entre sí; sumar también talleres y palenques deja menos tiempo para cada parada.
Hierve el Agua ha tenido cierres por conflictos entre comunidades. Revisamos si está abierto antes de incluirlo.
Los Pueblos Mancomunados.
Para quien quiere caminar, con noches propias. A unas dos horas de la ciudad, ocho comunidades zapotecas comparten el bosque, con senderos, cabañas y guías propios.
Ver Caminar la Sierra NorteLa bahía, Zicatela y Carrizalillo.
Para cerrar el viaje en el mar. Entre la Bahía Principal, las olas de Zicatela y las bahías chicas hacia el oeste, cada hora del día tiene su playa.
Ver De la ciudad a la costaTortugas y Punta Cometa.
A una hora de Puerto Escondido, para quien prefiere un pueblo pequeño y noches tranquilas, cerca de San Agustinillo y Zipolite.
Para dormir a unas cuadras del zócalo, dentro de la historia del centro. Ocupa el antiguo convento de Santa Catalina, del siglo XVI, y las habitaciones dan a patios y corredores.
Para una estancia más chica junto a Santo Domingo. Tiene pocas habitaciones alrededor de un patio.
Para quien quiere la costa lejos del ruido del pueblo. Son bungalós con techo de palma frente al mar, al oeste de Puerto Escondido.
Para dormir en el bosque cuando el viaje incluye caminar. Las administran las comunidades, tienen chimenea y se cena lo que prepara el comedor del pueblo.
Estos son algunos alojamientos que seleccionamos por su carácter, ubicación y lo que aportan al viaje. Para tu propuesta buscamos opciones según tu presupuesto, las fechas y la forma en que quieres viajar.
Lo que conviene saber sobre las fiestas, los trayectos y la sierra.
De octubre a mayo suele haber menos lluvia en la ciudad y los valles. La Guelaguetza se celebra en julio; las fechas de los Lunes del Cerro se consultan en el programa de cada año. Del 31 de octubre al 2 de noviembre, el Día de Muertos llena de altares las casas y los panteones. El 23 de diciembre es la Noche de Rábanos. En esas fechas los hoteles se llenan pronto.
Con cuatro noches en la ciudad caben dos caminos por los valles, una mañana en Monte Albán y otra sin salir del centro. La sierra y la costa piden noches propias, porque los trayectos son largos.
El presupuesto cambia según la temporada, el tipo de alojamiento y los traslados. La propuesta inicial, sin costo, incluye una ruta sugerida y una referencia de presupuesto.
La autopista permite llegar a Puerto Escondido en unas cuatro horas, según el punto de salida y el tránsito. Si hay vuelos adecuados para tus fechas, comparamos ambas opciones según el grupo, el equipaje y el presupuesto.
Sí. En las rutas altas se superan los 3,000 metros y por la noche puede bajar de cero en invierno. Hace falta ropa de abrigo, aunque en la ciudad haga calor.
En la ciudad se paga con tarjeta en muchos lugares, pero en mercados, talleres de los pueblos y palenques suele pagarse en efectivo.
En tu propuesta te decimos qué actividades son privadas, cuáles se comparten con otros viajeros y cuáles siguen pendientes de confirmación. En la Sierra Norte los guías son de las comunidades.

La Ciudad de México se recorre por barrios, y a una hora, en Teotihuacán, los globos salen sobre las pirámides con la primera luz.
Explorar Ciudad de México
Del aire fresco de San Cristóbal se baja a la selva de Palenque y a ríos que caen en cascadas de agua turquesa.
Explorar ChiapasAunque te falten detalles, con lo que sepas podemos empezar. La propuesta inicial de viaje no tiene costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.