Entre las torres de roca.
En Wulingyuan hay más de tres mil pilares de arenisca, algunos de doscientos metros, con pinos que crecen en la punta. El parque es grande y tiene varias entradas, y por eso dormimos cuatro noches junto a la puerta, para combinar el valle y los miradores altos en distintos días. Un día se camina por el arroyo del Látigo Dorado, siete kilómetros casi planos por el fondo del valle, entre los pilares. Otro se sube a Yuanjiajie y a Tianzi, arriba, para verlos desde los miradores.
Después, en una hora de tren, se llega a Fenghuang, un pueblo antiguo de los miao y los tujia junto al río Tuo. Sus casas de madera están construidas sobre pilotes, encima del agua, y de noche se iluminan.
El valle y las alturas.
Los caminos junto al arroyo dejan mirar los pilares desde abajo. En las zonas altas, los elevadores y teleféricos acercan otros miradores, con distintas caminatas entre ellos. Elegimos las entradas y el orden según el alojamiento, los horarios y cuánto quiera caminar el grupo.
El pueblo sobre el río.
En Fenghuang se cruza el río Tuo por unas piedras puestas en fila, de una orilla a otra. Al anochecer se encienden las luces del pueblo, y las casas sobre pilotes se reflejan en el agua.
Lo práctico
- Las estaciones
- La hora de tren entre Zhangjiajie y Fenghuanggucheng no incluye los traslados desde Wulingyuan ni hasta el casco antiguo de Fenghuang. Se reservan también esos enlaces y las entradas al parque.
Cuéntanos tu viaje.
Dinos en qué fechas pueden ir, quiénes viajan y cuánto les gusta caminar. Con eso preparamos una propuesta inicial sin costo.
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