En medio de la bahía está la isla de Santa Clara, que la protege del mar abierto, y por eso el agua de La Concha suele estar quieta. En verano sale una lancha desde el puerto, y en la isla hay un faro y un bar con mesas frente a la ciudad.
Una cocina compartida en la Parte Vieja.
En la Parte Vieja de San Sebastián, detrás de algunas puertas que desde la calle casi no se notan, hay cocinas grandes y mesas largas. Son sociedades gastronómicas, o txokos, clubes donde sus integrantes se reúnen para cocinar y comer juntos, y en la ciudad hay más de cien.
La cocina se reparte, normalmente entre dos o tres personas que esa noche se encargan de lo que se va a servir, un bacalao al pil-pil, una txuleta a la brasa o unas alubias. Mientras tanto, el resto pone la mesa, abre el vino o se acerca a la estufa a ver cómo va todo, y los invitados se sientan en la misma mesa.
Al terminar se calcula lo que se gastó y se reparte entre los que estuvieron, una costumbre que estas sociedades mantienen desde hace más de un siglo.
La bahía de La Concha y los pintxos.
La gilda, una aceituna, una guindilla y una anchoa en un palillo, se inventó en un bar de San Sebastián en los años cuarenta. Le pusieron el nombre por Rita Hayworth en la película Gilda, porque era verde, salada y un poco picante.
Una sidrería y las parrillas de Getaria.
Sidrería · Astigarraga
A veinte minutos de la ciudad, de enero a abril, las sidrerías abren la sidra nueva. Alguien grita «¡txotx!», se abre la llave de una barrica y cada quien acerca su vaso al chorro, entre un plato de bacalao y una txuleta.
Getaria · costa de Gipuzkoa
En Getaria el pescado se asa en parrillas puestas en la calle, junto al puerto, y el txakoli se hace en viñedos que bajan casi hasta el mar. Es también el pueblo de Juan Sebastián Elcano, el primero en dar la vuelta al mundo, y de Cristóbal Balenciaga, que tiene ahí su museo.
Invitados a una sociedad.
Las sociedades son privadas, y a la mesa se llega invitado por alguno de sus integrantes. En San Sebastián hay socios que reciben a visitantes para una comida o una cena, y les cuentan cómo funciona su casa mientras cocinan.
Buscamos un socio que reciba al grupo en tus fechas. Antes de reservar confirmamos la sociedad, quién recibe, el menú y la participación en la cocina; la visita depende de esa invitación.
Lo práctico
- La invitación
- La cena en la sociedad gastronómica requiere confirmación del anfitrión. La propuesta no asegura el acceso a un club privado antes de tener esa aceptación.
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