Días lentos entre viñedos
Cinco noches pensadas para no correr, de un patio en San Miguel a una mesa entre las parras.
Sin despertador.
Este viaje no tiene madrugadas. Empieza en San Miguel, en una casona con patio, donde las mañanas se van en un desayuno largo y una caminata sin destino por el centro. Termina en un viñedo a las afueras, con tiempo para probar sus vinos y cenar sin volver a la ciudad.
En la región, entre San Miguel y Dolores Hidalgo, hay viñedos con restaurante y algunos con hotel. Elegimos uno donde se pueda dormir, para que la copa de la cena no dependa de quién maneja.
Una nieve de aguacate.
En la plaza de Dolores Hidalgo los puestos de nieve ofrecen sabores como aguacate, mole, chicharrón o camarón. El camino entre San Miguel y Dolores también pasa por viñedos y por el santuario de Atotonilco. Bernal, ya en Querétaro, queda para una extensión con más tiempo, si quieres seguir por otra zona de quesos y vinos.
Comer donde se hace el vino.
En el viñedo, el día se ordena alrededor de la comida. En la mañana se camina entre las parras, al mediodía se visita la bodega y en la tarde se cena afuera, mientras se pone el sol detrás de la sierra. Entre julio y septiembre, las vendimias añaden actividades alrededor de la cosecha; cada bodega publica sus propias fechas y propuestas.
Cuéntanos tu viaje.
Dinos si viajas en pareja o con amigos y qué tipo de vino te gusta. Con eso y tus fechas preparamos una propuesta inicial sin costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.
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