La callejoneada
Al anochecer, una estudiantina con capas y mandolinas sale del jardín y la gente la sigue por los callejones. Cada esquina tiene su historia, y la cuentan cantando.
Los callejones de Guanajuato, los patios de San Miguel y, más allá, la plata de Zacatecas y la selva de la Sierra Gorda.
Guanajuato es una ciudad para andar de subida, con callejones que se vuelven escaleras, calles que corren bajo tierra y estudiantes que cantan en la noche. San Miguel de Allende es para quedarse quieto, en un patio, una terraza o una banca frente a la parroquia, con tiempo para ver cómo cambia la luz sobre la cantera. Quien junta las dos en una sola base termina viendo una de pasada. Cada una se disfruta con su propia cama.
Así armamos los viajes a Guanajuato. Decidimos primero cuántas noches van en cada ciudad y en qué orden, según si el viaje busca moverse o descansar. Las noches propias permiten quedarse después de una callejoneada o alargar una cena en San Miguel sin volver a otra ciudad. Desde ahí el viaje puede seguir a un viñedo, a las minas de plata de Zacatecas o a la Sierra Gorda, que ya es Querétaro y San Luis Potosí, porque en el Bajío las fronteras entre estados se cruzan sin darse cuenta.
¿Tienes otra idea de Guanajuato? Cuéntanos qué te gustaría vivir y diseñamos la ruta a partir de ahí.
Cuéntanos tu viajeSon ideas de viaje. Adaptamos las noches y las experiencias a tus fechas e intereses.
Al anochecer, una estudiantina con capas y mandolinas sale del jardín y la gente la sigue por los callejones. Cada esquina tiene su historia, y la cuentan cantando.
Edward James construyó en la selva escaleras que terminan en el aire y columnas que no sostienen nada. El musgo y las cascadas hicieron el resto.
En la mañana, las guacamayas verdes salen volando del fondo de un pozo de más de 400 metros. Primero se oyen, y luego suben en espiral hasta el borde.
Guanajuato está en una cañada estrecha, y la ciudad creció hacia arriba, con casas encimadas en las laderas y callejones que solo se pueden caminar. El río que la atravesaba se entubó, y su cauce se convirtió en calles subterráneas por donde pasan los coches. Arriba, entre el Teatro Juárez, la Alhóndiga y la universidad, todo queda a pie. La mina de La Valenciana, a unos minutos, fue una de las más ricas en plata del mundo en el siglo XVIII, y su iglesia muestra lo que esa plata pagó.
Ver una idea de viaje a Guanajuato y San MiguelSan Miguel se vive a otra velocidad. Las casas esconden patios con fuentes y buganvilias, y en las terrazas la tarde termina frente a la parroquia, cuya fachada neogótica trazó Zeferino Gutiérrez a finales del siglo XIX. A media hora está el santuario de Atotonilco, con los muros y techos cubiertos de pinturas. Alrededor crecen viñedos donde se puede dormir y comer frente a las parras.
Ver una idea de viaje entre viñedosZacatecas y Guanajuato crecieron con la plata de sus minas, unidas por el Camino Real de Tierra Adentro, que llevaba el metal hacia la Ciudad de México. Las dos son patrimonio de la humanidad, y en las dos se puede entrar a una mina. En Zacatecas, la fachada de la catedral está tallada en cantera rosa con un detalle que obliga a acercarse, y desde el cerro de la Bufa se ve toda la ciudad.
Ver una idea de viaje a las ciudades de la plataA unas horas de San Miguel, la Sierra Gorda de Querétaro cambia de golpe a montaña verde y húmeda. En sus valles, los franciscanos levantaron cinco misiones en el siglo XVIII, con fachadas llenas de relieves de santos, plantas y animales de la sierra. Más adelante, ya en San Luis Potosí, Xilitla guarda Las Pozas, el jardín que el poeta inglés Edward James construyó en la selva durante más de treinta años.
Ver una idea de viaje por la Sierra GordaGuanajuato y San Miguel son las bases, y desde ahí el viaje cruza a otros estados.
La ciudad de los callejones.
A unos cuarenta minutos del aeropuerto del Bajío. Dormir en el centro permite andar a pie a todas partes y volver al hotel entre subidas.
Ver Guanajuato y San Miguel de AllendeCantera rosa y terrazas.
A poco más de una hora de Guanajuato. Para los días lentos, con buenos restaurantes y casonas convertidas en hotel.
Nieves, talavera y parras.
Entre San Miguel y Dolores hay viñedos con restaurante y algunos con hotel. En la plaza de Dolores, las nieves vienen en sabores que no se ven en otro lugar.
Ver Días lentos entre viñedosEl pueblo de la peña.
Ya en Querétaro, a hora y media de San Miguel. La peña se ve desde lejos, y alrededor hay viñedos y queserías.
Cantera rosa y minas.
A varias horas por carretera desde Guanajuato. Para quien quiere entender la historia de la plata, con dos noches propias.
Ver Guanajuato y ZacatecasLas misiones franciscanas.
En Querétaro, con base en Jalpan. Desde aquí se visitan las misiones y se sale de madrugada al sótano del Barro.
El camino a la sierra tiene muchas curvas. Lo hacemos de día y con chofer.
Ver De la Sierra Gorda a XilitlaLas Pozas de Edward James.
En San Luis Potosí, a hora y media de Jalpan. Dormir en el pueblo permite entrar a Las Pozas temprano, con tiempo para recorrer el jardín antes de volver a la carretera.
Para dormir en el centro, a unos pasos del Teatro Juárez, en un edificio antiguo con pocas habitaciones.
Para una estancia más tranquila, fuera del ruido del centro, en una casona con jardín.
Para dormir en casonas coloniales unidas por patios, a unas cuadras de la parroquia.
Para dormir dentro de una antigua plaza de toros, junto al acueducto, con las habitaciones alrededor del ruedo.
Para dormir en la casa donde vivía Edward James mientras construía Las Pozas.
Estos son algunos alojamientos que seleccionamos por su carácter, ubicación y lo que aportan al viaje. Para tu propuesta buscamos opciones según tu presupuesto, las fechas y la forma en que quieres viajar.
Lo que conviene saber sobre las fechas, los trayectos y las subidas.
De octubre a abril llueve poco y los días son templados. En octubre se celebra el Festival Internacional Cervantino y la ciudad de Guanajuato se llena, y a principios de noviembre el Día de Muertos. Las noches son frescas casi todo el año, porque las ciudades están a unos 2,000 metros.
Con cinco noches caben Guanajuato y San Miguel con calma. Zacatecas o la Sierra Gorda piden dos noches más cada una.
El presupuesto cambia según la temporada, el tipo de alojamiento y los traslados. La propuesta inicial, sin costo, incluye una ruta sugerida y una referencia de presupuesto.
Al del Bajío, entre León y Silao, a unos cuarenta minutos de Guanajuato. Para empezar por San Miguel, a veces conviene el de Querétaro.
No. En las dos ciudades se anda a pie y los trayectos entre ellas los hacemos con chofer. En Guanajuato hay calles muy empinadas y muchas escaleras, así que conviene llevar calzado cómodo.
Para quien camina bien. Se camina de madrugada por un sendero de montaña hasta el borde del sótano, con un guía de la comunidad, y el regreso también es a pie. Las misiones ofrecen visitas más cortas. Las Pozas tiene escaleras y caminos húmedos, por lo que también hay que considerar la movilidad de quienes viajan.
En tu propuesta te decimos qué actividades son privadas, cuáles se comparten con otros viajeros y cuáles siguen pendientes de confirmación. La callejoneada se comparte con quien se sume en la calle.

Jalisco va de los campos de agave de Tequila a la bahía de Puerto Vallarta, con los pueblos de la sierra en medio.
Explorar Jalisco
La Ciudad de México se recorre por barrios, y a una hora, en Teotihuacán, los globos salen sobre las pirámides con la primera luz.
Explorar Ciudad de MéxicoAunque te falten detalles, con lo que sepas podemos empezar. La propuesta inicial de viaje no tiene costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.