La cocina sube con el viaje.
En Lima la cocina mira al mar. El pescado llega en la mañana y se come al mediodía, en cebicherías que cierran a media tarde, y en la noche la ciudad cena tarde y largo. En los Andes cambia todo. Lo que se come sale de los andenes que se ven desde la mesa, con variedades de papas nativas cultivadas en altura, maíz de grano gigante y quesos del valle. En nueve noches, el viaje sigue esa diferencia entre la costa y los Andes.
Una ciudad que come por horas.
La mañana empieza en el mercado de Surquillo, entre frutas como la lúcuma y la chirimoya, y ajíes de todos los colores. El mediodía es para el cebiche, con el pescado del día. En la tarde se camina por Barranco hasta el mar, y la noche queda para una de las cocinas que pusieron a Lima entre las ciudades donde mejor se come del mundo. Buscamos la reserva con tiempo, porque en algunas se consigue con meses.
Comer donde crece.
En el Valle Sagrado las comidas suceden cerca de los cultivos. Junto a los andenes de Moray, a más de 3,500 metros, hay una cocina que trabaja con lo que siembran las comunidades de alrededor, y en los pueblos del valle se come trucha del río y choclo con queso. En Cusco, el mercado de San Pedro cierra el viaje con jugos de fruta y caldos en sus pasillos.
Cuéntanos tu viaje.
Dinos si vienes a comer en mesas largas, en mercados o en las dos, y con eso y tus fechas preparamos una propuesta inicial sin costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.
Otras ideas en Perú
Todo sobre Perú¿Tienes otra idea de Perú? Cuéntanos qué te gustaría vivir y diseñamos la ruta a partir de ahí.
Cuéntanos tu viaje