La ciudad se gana a pie.
El Camino Inca une Machu Picchu con el Valle Sagrado por la montaña. Son unos 40 kilómetros en cuatro días, con escalones de piedra, ruinas que solo se ven desde el camino y un paso a más de 4,200 metros. Se camina con un operador autorizado y se duerme en campamentos a lo largo de la ruta. El último día se sale antes del amanecer para llegar a la Puerta del Sol, desde donde aparece Machu Picchu abajo, entre las montañas.
Los permisos primero.
Al Camino Inca solo entra un número limitado de personas por día, siempre con un operador autorizado, y los permisos de la temporada seca se agotan con meses de anticipación. Por eso comprobamos los permisos antes de cerrar vuelos y alojamientos. Si no hay lugar en tus fechas, te proponemos el Salkantay, que llega a Machu Picchu por otro lado de la montaña. Antes de caminar se pasan tres noches en Cusco como preparación para la caminata, sin dar por hecha la aclimatación.
Una cama después del camino.
Después de recorrer Machu Picchu, la noche es en Aguas Calientes, con baño caliente y cama, en lugar de volver a Cusco en el último tren. A la mañana siguiente el tren sube junto al río, con el camino que hiciste a pie en lo alto de los cerros.
Lo práctico
- Antes de caminar
- La altura y el esfuerzo se valoran antes del viaje; dormir unos días en Cusco no garantiza la aclimatación. Guía, porteadores, equipo y tamaño del grupo se confirman con el operador. Salkantay es otra ruta y puede cambiar las noches y los accesos.
Cuéntanos tu viaje.
Dinos cuántas personas caminan y en qué meses podrían viajar. Con eso buscamos permisos y preparamos una propuesta inicial sin costo.
¿Prefieres el correo? Escríbenos a reservaciones@airoo.mx.
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