Una cúpula para mirar hacia arriba.
En el Hospicio Cabañas, un orfanato del siglo XIX, José Clemente Orozco pintó entre 1937 y 1939 más de cincuenta murales. En lo alto de la cúpula está El hombre de fuego, envuelto en llamas. La figura parece girar sobre quien mira; al cambiar de lugar, también cambia la relación entre los cuerpos pintados y la arquitectura. Al salir, el mercado San Juan de Dios queda enfrente, con las fondas de birria en el piso de arriba.
Lo que se hace a mano.
En Tonalá, algunas piezas de barro se pulen con piedra antes de cocerlas y se decoran con animales y flores trazados con pinceles finos, y cada taller tiene sus motivos. Los jueves y los domingos el tianguis llena las calles de cerámica, vidrio soplado y muebles. Tlaquepaque se deja para la tarde, con las galerías del andador abiertas y el mariachi en El Parián, tocando para quien le pida una canción.
Volver a la colonia.
Al final del día se regresa a la colonia Americana o a Lafayette, con casonas de principios del siglo XX, cafés con terraza y cantinas. Se cena a pie, a unas cuadras del hotel, con las bolsas del tianguis todavía en el cuarto.
Cuéntanos tu viaje.
Dinos qué te gustaría ver hacer a mano y si el viaje puede caer en jueves o domingo. Con eso y tus fechas preparamos una propuesta inicial sin costo.
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